El Caso Ummo Y Su Tecnología

Ummo sería el nombre de un exoplaneta del que hipotéticamente procedería la civilización ummita que habría contactado con personas de la Tierra. Estos seres afirmaban venir del planeta UMMO, un planeta en órbita alrededor de la estrella enana roja Wolf 424.

Wolf 424 es una estrella binaria en la constelación de Virgo. Visualmente se localiza al sur de Vindemiatrix y al norte de Minelava.

En el año 1934 aproximadamente, un barco noruego estaba intentando comunicarse por medio de un rebote ionosferico ya que debido a la inclinación del planeta tierra impedía comunicarse debido a la barrera de la propia línea del horizonte. Veréis, el rebote ionosferico se utilizaba para superar la línea del horizonte que les impedía comunicarse con tierra. Mandaban un tren de ondas hertzianas hacia la ionosfera que actuaba como espejo y permitía que rebotase de tal modo que superaba la línea del horizonte.

Lo que paso ese año es que la ionosfera tenía muy poca actividad solar y su densidad era muy baja, por lo tanto el rebote ionosferico se producía muy torpe. El barco noruego estaba en las islas de Terranova muy próximas a Canadá, lo que ocurrió es que al querer mandar la comunicación a su base este tren de ondas salió disparado hacia el espacio llegando hasta el planeta Wolf 424.

Los ummitas recibieron el mensaje 15 años después, y en su análisis no identifican el lenguaje y no lograron descodificarlo, no correspondía a ruido espacial ni tampoco a una civilización conocida por ellos, pero nos encontraron por esa serie de puntos y líneas y descubrieron que provenía de una civilización inteligente. Utilizaron sus grandes ordenadores y descubrieron que en parte ese mensaje se parecía a la fórmula del cuadrado y decidieron llamar al planeta tierra “Ooyagaa”. Ooyagaa viene de una doble palabra que significa formula del cuadrado y astro frio. Así que deciden enviar 3 naves para conocernos y estudiarnos.

Después de esto el 28 de marzo de 1950 enviaron naves a la tierra a realizar una investigación aterrizando en Francia, cercano a los Alpes. Si os fijáis tal vez las cuentas no salen, ¿si tardo 15 años en llegar el sonido a su planeta cómo es posible que llegaran tan pronto?, los ummitas cuentan que el universo tiene una especie de curvatura y pliegues que permiten atajar y llegar más rápido a su destino.

La morfología del ummita es muy parecida a la del humano, tienen aspecto nórdicos, altos, rubios con ojos azules muy diferente al azul del humano.

Los Ummitas, se mezclaron entre nosotros ya que su morfología es muy parecida a la nuestra, enviando cartas y algunas de ellas siendo planos de tecnología en la cual usaban en su planeta, esto es un plano técnico de 1967 explicando como era su sistema de grabación, lo ummitas decían que nosotros teníamos un lamentable sistema de grabación que con el tiempo destruye los originales. Los ummitas hablaban de un disco transparente sobre el que había un espiral en la que estaba impreso una serie de datos, que al atravesar un láser eran leídos por sus ordenadores, esa carta fue enviada en el año 1967. En octubre de 1974 Ottens director de Philips, decide comenzar la investigación del Compact Disc, y en 1984 aparece el primer lector el CM-100.

 

Hay una diferencia de 7 años con respecto a los datos entregados y el comienzo del desarrollo de la tecnología, ¿Casualidad?, pero esto no acaba aquí, entre esos informes se entrega un sorprendente informe recibido en el año 1967 donde se habla de unos ordenadores que tienen en su planeta, son ordenadores cuánticos. Pero fue en 1981 cuando sale la idea del ordenador cuántico, Paul Benioff expuso su teoría para aprovechar las leyes cuánticas del entorno de la computación, curiosamente también sobre cristales, los ummitas entregan la información en 1967 y en 1981 surge la idea de la computación cuántica, a fecha de hoy no tenemos ordenadores cuánticos funcionando, pero experimentalmente ya hay algunos funcionando.

Sigue siendo un misterio el caso Ummo, pero lo que si sabemos que hoy por hoy sigue vigente las investigaciones sobre este caso. Seguimos sin pruebas que verdaderamente se puedan demostrar su autenticidad, pero lo que si es cierto es que el misterio sigue ahí.

 

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